| También conocida como Qala’at Sama’an en árabe, esta fortaleza lleva el nombre del Santo asceta Simeón, quien paso los últimos veintisiete años de su vida aislado completamente a lo más alto de una columna. Después de su muerte, la colina donde había vivido se convirtió en un lugar frecuente de peregrinación por centenares de personas en el mundo bizantino. En el siglo V se construyó un ’martyrium’ en su honor. Este yacimiento incluye una basílica cruciforme inmensa, centrada en los restos del pilar de San Simeón, así como capillas, un monasterio, un sitio de bautismo, y ’hoteles’ situados alrededor de la iglesia y diseñados para servir a los fieles. La zona ofrece vistas espectaculares de la fértil meseta de caliza que rodea la colina. |